“Poder
provocar una reacción en la que la gente no sienta gusto o placer, sino que
sienta el disgusto para podernos movilizar.” Así comienza su testimonio Maximiliano Mamaní, profesor de folclore e
indígena del norte argentino, quien le da vida al personaje drag “coya” Bartolina Xixa.
Maxi desde su arte desafía los estereotipos,
entendidos estos por Bhabha como una forma de conocimiento e identificación que
vacila entre lo que siempre “está en su lugar”, ya conocido, y algo que debe
ser repetido ansiosamente. El estereotipo es la mayor estrategia del Discurso
colonial, establece una frontera simbólica entre lo “normal” y lo “anormal”. Dentro
del estereotipo occidental podemos observar que en Maxi se produce desde la Otredad,
no encaja en la representación que se tiene de las personas drag y del folclore
argentino, baile tradicionalmente binario, que muestra a la pareja de
bailarines pensados desde una lógica patriarcal y heterosexual. Maxi incomoda
desde su posición de “otro”. Él se identifica desde una imagen homosexual
“marica” y drag “coya”.
Nuestra sociedad tiende a tipificar y estereotipar,
asignando papeles y rasgos a diferentes miembros teniendo en cuenta su clase,
grupo de edad, “raza”, grupo lingüístico y preferencia sexual. El discurso
colonial tan arraigado, está ligado a diferencias y discriminaciones. En Maxi
esas diferencias se dan en el plano de lo sexual, él es homosexual “marica”
como se denomina; y racial, ya que pertenece a un grupo indígena coya. Él nos
cuenta en su relato que sufrió discriminación no solo por su orientación sexual
sino también, por el color de piel. Este mecanismo de exclusión, lleva al
“otro” al exilio simbólico (Hall: 430).
Pero Maxi logró a pesar de esto, deconstruir el
discurso colonial, liberó las represiones ideológicas, cuestionando el modo de
representación de la Otredad, hace un cambio en el discurso colonial presente sobre
el estereotipo sexual y un cambio en el discurso racial, ya que pertenece “orgullosamente”
a la cultura indígena. Es decir, en no
se reproduce la negación propia del sujeto del discurso social, él muestra sus
raíces, las defiende, quiere verse y ser visto como un coya/marica, la
identidad que le pertenece y con la cual se identifica.
Muchas veces de manera inconsciente, muchos de
nosotros ejercemos el racismo y la discriminación, nos incomodamos ante lo que
percibimos como “anormal” y diferente a lo nuestro. Tal vez, porque nuestra
mentalidad fue formada desde una lógica heterosexual y blanca, reproductora de
ciertas ideas estereotipadas.
Podemos ver como los grupos originarios de nuestro
país y en Latinoamérica han sido históricamente excluidos y estigmatizados
política, social y culturalmente. Actualmente por suerte, estos están viviendo
un proceso de resistencia étnica en oposición a la dominación histórica a la
que han sido sometidos. En estos momentos, en América se da la emergencia de
grupos sociales que procuran diferenciarse del proceso de homogeneización
cultural transmitido por los medios
hegemónicos, exaltando así, rasgos particulares. Este es el caso de los movimientos
sociales y de género, estos grupos hacen una crítica a la tradicional dicotomía
entre lo “normal” y lo “anormal”, o dicho de otra manera lo “Uno” y lo “Otro”.
Lo mismo sucede con las luchas que están llevando a
cabo los grupos feministas que con su combate buscan romper los estereotipos propios
de la lógica colonial. Muchas son
las manifestaciones públicas en las que se trata de revertir la situación de la
mujer en un sistema patriarcal y opresor. Ejemplo de estas en la argentina, son
las campañas de Ni Una Menos, y de
Mirá como nos ponemos. Es decir, Cada vez son más los ámbitos que
proponen cuestionar los mandatos sociales.
Otra manera de incomodar
a la sociedad se da en el plano lingüístico, esto se produce por ejemplo a
través de la aplicación y uso del lenguaje inclusivo que tantos detractores
tiene. Este trae aparejado consigo una fuerte carga ideológica que manifiesta la
lucha y el reclamo por la igualdad de género, reclamando cambios sociales, de
ampliación de derechos, replanteando desde esa práctica cambiar la cultura
patriarcal, proponiendo una nueva política en lo lingüístico. Demandando, que
esta normalización es siempre impuesta desde el poder como régimen de
representación clave en el ejercicio de violencia simbólica (Hall: 431)
Actualmente los
reclamos identitarios y de género en la escena pública buscan hablar de temas
considerados anteriormente como tabúes, de deconstruir los conceptos previos.
Reconociendo que hay prácticas culturales que son discriminatorias y que están
muy arraigadas en nuestra cultura, pero que deben ser cuestionadas y
replanteadas.
Por eso como manifiesta Maximiliano/Bartolina “hay
que empezar a movernos para crear otras cosas. Para crear otras realidades,
sino, no va a cambiar esta situación”. Debemos
como sociedad deconstruir los moldes y esquemas para crear nuevos. Debemos ¡INCOMODAR!
Integrantes:
Integrantes:
- Barrera, Cristina
- Gutiérrez, Ana María
- Rojos, Lorena
- Vera, Yisel

Esa deconstrucción del discurso colonial es la que lo hace visible y le permite incomodar. Porque como lo señalan ustedes construye otra realidad pensada para moverse y generar cambios.
ResponderEliminarA partir de la construcción de otra realidad es posible desenvolvernos libremente, generando los cambios necesarios. Muy interesante y motivador el tema.
ResponderEliminarCreo firmemente que el modo más certero de hacerse "oír y ver" es generar incomodidad a lo tradicional, a lo "acostumbrado", a lo rutinario, pero no solo para promover empatía o tolerancia sino solidaridad a los cambios, a las diferencias a creer que los tiempos son otros ,y que sino es a nosotros mismos, puede verse afectado un ser querido o alguien cercano.
ResponderEliminar"Debemos como sociedad deconstruir los moldes y esquemas para crear nuevos. Debemos ¡INCOMODAR!"
ResponderEliminarMe quedo con esa linda frase, compañeras. Sin la lucha de varias personas a lo largo de toda nuestra historia, hoy, todo sería diferente. Hagamos el cambio, hagámonos oír, por nuestros derecho, convicciones, creencias, y todo lo que sea necesario para crear una sociedad más justa, inclusiva e íntegra para todos.
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ResponderEliminar"Incomodar y como sociedad deconstruir los moldes y esquemas para crear nuevos". Una mirada muy interesante para repensar la identidad desde una perspectiva multicultural. Reflexionar sobre lo que nos incomoda y trabajar par poder deconstruir y crear cosas buenas sin prejuicios, sin daños y sobre todo sobre la base del respeto.
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